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Deseos para el próximo año

De nuevo recurrimos a un libro en el que buscar inspiración ahora que está a punto de comenzar un nuevo año. En esta ocasión elegimos uno pequeño, de apenas 70 páginas, pero que concentra un mensaje claro y profundo que nos hace reflexionar antes de comenzar a caminar en el 2018. Se trata del libro “Parar en seco” de William Ospina. Aquí os extraemos algunos fragmentos, ellos nos aúpan para ver el horizonte de este nuevo año y desear al mundo y a todos vosotros calma, reflexión y sencillez, puede ser un buen comienzo para mejorar nuestro mundo:

 

“Sería interesante conocer cuándo comenzó la edad de la aceleración. Es muy probable que haya influido un cambio de dieta, y sobre todo la producción de azúcares, que inició una alteración de nuestro metabolismo. Lo cierto es que a partir de cierto momento, el ser humano comenzó a gastar más energía de la que era capaz de producir con su cuerpo, y ello debió de ser visto por la cultura como uno de los triunfos de la civilización, aunque era el inadvertido comienzo de nuestros mayores peligros.

… Fue la obtención de poderosas fuerzas nuevas debidas a los combustibles fósiles, a la electricidad y al diseño de máquinas lo que disparó de repente nuestro poder de transformar el universo natural hasta hacerlo casi irreconocible, lo que potenció nuestra capacidad transformadora hasta chocar de repente con lo inesperado, con la no prevista revelación de que nuestra virtud tiene sus límites.

… Ya no es necesario agotarse en argumentos para demostrar que todo ese poder acumulado y voraz que acapara la tierra y el aire, el agua y el subsuelo, no solo lo hace cada vez menos para el beneficio de la humanidad, sino que está destruyendo eficazmente con nuestra incesante complicidad el viejo universo de los dioses, envenenando los manantiales, degradando las aguas, contaminando los suelos, cercando de basura las ciudades, cubriendo de desechos no biodegradables los océanos y produciendo una alteración del clima planetario que a esta hora de la historia ya ha derretido el Ártico, ha borrado los glaciares de los polos y de las cumbres, ha modificado el ritmo de las estaciones, ha alterado los mapas de la vegetación y está a punto de hacer estallar, con el derretimiento del permafrost de Siberia, los enormes tanques de metano que podrían desencadenar un calentamiento aún más acelerado e impredecible.

… Si nos interesa la aventura humana conviene que la civilización no consista en maltratar la cola de un dragón dormido. “