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El colmenar

A través de nuestro blog también queremos acercarnos a otras personas que trabajan desde Cantabria en proyectos que mejoran el mundo.

Decálogo de la abeja (y de las personas que aparecen en este espacio):

  • Lo que es bueno para la colmena, es bueno para la abeja
  • Trabaja pensando en la comunidad
  • Tu trabajo parece pequeñito, pero es esencial
  • Comparte lo que recoges
  • Endulza la existencia: la tuya y la de los demás
  • Clava el aguijón sólo si es estrictamente necesario
  • Busca siempre el néctar de la vida

 

FERNANDO COLMENAR

 

Cuando hace unos meses visitamos el CIFP “La Granja”, en Heras, su secretario nos animó a que conociéramos a alguno de los alumnos que han acabado allí sus estudios y se han aventurado, a pesar de no ser la opción más fácil, a emprender produciendo alimentos ecológicos… y eso hemos hecho.

Fernando vive y trabaja en Tagle, es uno de esos quijotes que trabaja la tierra con cariño y de manera responsable, pero no sin dificultades. Sus 8000 m2 de terreno están obligados a superar más controles de calidad que los procedentes de la agricultura y la ganadería convencional, son mucho más complicados sus controles de plagas, mayores los riesgos y resulta más complicado vender el producto al tener un precio algo más elevado. Aún así, como Fernando, cada vez son más los jóvenes que se deciden en España a seguir este camino: los menores de 55 años son un 61% del sector, mientras que en la agricultura convencional representan el 44%.

Estas cifras tan halagüeñas unidas al crecimiento en aumento del consumo de productos ecológicos, muestran un panorama alentador para el campo, pero Fernando cree que todavía queda mucho camino por andar. Reconoce que iniciativas como Red Terrae, que pone en contacto a consumidores y productores de la zona, o la Mancomunidad de Municipios Sostenibles han sido importantes, pero se quedan cortas para impulsar de verdad la producción ecológica. Entona el mea culpa cuando resalta la falta de unión y organización (mal endémico de esta región) entre los propios productores, también la falta de promoción y apoyo desde el Gobierno de Cantabria.

Antes de dejar Tagle, le preguntamos qué sería lo más urgente para el sector. Nos comentaba Fernando que se necesita en Cantabria una o varias naves logísticas de almacenamiento y venta de productos ecológicos a la que puedan acudir los pequeños productores de la región para dejar sus excedentes, lo que no logran vender en el entorno más cercano y que puede interesar a comerciantes o particulares. Parece algo sencillo de conseguir si escuchamos las millonarias cifras que la Unión Europea destina a inversión en producción ecológica… realmente los molinos de viento se convierten en gigantes muy a menudo.

 

VIRGINIA COLMENAR

 

Virginia es coordinadora de la Oficina Ecocampus, perteneciente al Vicerrectorado de Campus, Servicios y Sostenibilidad de la Universidad de Cantabria. La hemos encontrado en la Plaza de la Ciencia, supervisando la IV Edición del Eco Mercado de la UC bajo la atenta mirada de la escultura a Leonardo Torres Quevedo.

El Eco Mercado busca dar visibilidad y fomentar el consumo de productos social y medioambientalmente responsables, pero la Oficina Ecocampus es mucho más que eso. Se encarga, además, de promover la participación de la comunidad universitaria en la elaboración de otras propuestas y soluciones en materia de defensa y mejora del medioambiente: movilidad, gestión del agua, de residuos o la eficiencia energética. Es un importante reto el que tienen entre manos, si consiguen potenciar la participación de los jóvenes universitarios hacia un modelo de universidad ambientalmente coherente, merecerían una estatua junto al célebre ingeniero.

 

Dicen que los millennials son las personas más concienciadas con el medioambiente y la sostenibilidad ¿lo ves en la universidad?

La verdad, no lo veo, creo que están mucho más concienciadas la generaciones anteriores, los que ahora tienen en torno a 40-60 años Por supuesto, en nuestra comunidad universitaria hay personas concienciadas y preocupadas por el medio ambiente, el cambio climático, la sostenibilidad…pero no percibo que sea una generación especialmente más concienciada. El ritmo de vida y de información actual hace que dispongan de muchos datos pero que tengan poco tiempo para reflexionar sobre ellos. Hace falta un esfuerzo extra, fuera de las aulas y trabajar mucho a través de las redes sociales que son sus principales medios de información y comunicación hoy.

¿Cuales han sido las principales líneas de actuación del Ecocampus durante los cinco años que lleva en funcionamiento?

Las principales líneas de trabajo de la Oficina Ecocampus desde que se puso en funcionamiento en marzo de 2012 han estado ligadas a promover la participación y el compromiso de la comunidad universitaria en temas de gestión de agua, biodiversidad, transporte y movilidad, eficiencia energética, gestión de residuos, contratación y compras públicas responsables y gestión y ordenación del Campus. En relación con lo anterior, nos preocupa especialmente la sensibilización e implicación de la comunidad universitaria por lo que se han llevado a cabo diversas acciones de información, sensibilización, voluntariado y participación ambiental.

¿Qué tiene de “eco” la Universidad de Cantabria?

La Universidad de Cantabria tiene aprobado por Consejo de Gobierno desde el año 2015 un Plan de Gestión Ambiental cuyo principal objetivo, siguiendo los postulados de la Agenda 21, es el desarrollo sostenible de todos sus procesos y actividades, contribuyendo así al desarrollo sostenible en el ámbito municipal. A partir de este Plan, que trabaja sobre las temáticas antes citadas, se han desarrollado múltiples actuaciones. Destacaría las diversas acciones que se han desarrollado en relación con la conservación de la biodiversidad en el ámbito urbano, en las que seguimos trabajando con la idea de que la UC llegue a ser un referente a nivel nacional; las jornadas de voluntariado ambiental vinculadas al programa PROVOCA; diversas actuaciones en el campo de la movilidad sostenible; la realización de una “Guía de eventos y congresos sostenibles” o el Ecomercado que se celebra cada año y que va por su IV edición. Como resultado de este compromiso el Certamen Humanidad y Medio que promueve el Ayuntamiento de Camargo concedió el 1º Premio Especial de Sostenibilidad al Proyecto Ecocampus.

¿Has conocido algún modelo de EcoCampus que te gustaría trasladar a Cantabria?

Más que un modelo concreto hay experiencias y actividades que se desarrollan en otras universidades que podrían resultar interesantes de replicar en la UC como, por ejemplo las “semanas verdes”, toda una semana dedicada al medio ambiente.

¿Cuales son los principales retos que tenéis por delante?

El principal reto es conseguir una comunidad universitaria más participativa y reivindicativa en lo que respecta al compromiso ambiental. Y, aunque nos queda mucho trabajo por hacer, estamos muy contentos con la participación que estamos teniendo, que se va incrementando de actividad en actividad.

¿Tenéis en marcha algún proyecto relacionado con la alimentación que se sirve en la UC, ya sea en cafeterías, máquinas expendedoras, etc?

Desde hace algún tiempo se trabaja en la incorporación de productos de comercio justo en las cafeterías de las facultades. Por otro lado, cada año celebramos un Ecomercado con el pretendemos fomentar el consumo de productos de proximidad, ecológicos, artesanales y de comercio justoentre los miembros de la comunidad universitaria. Complementariamente, aunque esto ya no depende de esta Oficina, desde ACOIDE, se celebra una quincena del Comercio Justo y hay diversos puntos donde se pueden comprar a lo largo del curso productos de este tipo. En la actualidad estamos trabajando en dinamizar la línea de Universidades Saludables incorporando la promoción de la salud en el ámbito universitario.

 

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Érase un hombre a una bicicleta pegado… se llama Román y forma parte de Cantabria ConBici, una Asociación que trabaja desde hace diez años promoviendo la movilidad sostenible en nuestra región, esto es, apoyando y reclamando políticas que favorezcan a peatones, bicicletas y transporte público.

Como profesor de Educación Física en un colegio de Santander, tiene claro que la educación lo es todo, y que en esa educación todas y todos estamos incluidos. La necesidad de un cambio de paradigma es evidente y urgente, sin embargo, las nuevas generaciones están aprendiendo que al colegio, a trabajar, a hacer la compra, a ver una película en el cine o a hacer una excursión al campo se va en coche.

Sin necesidad de irnos lejos y tomar como modelos otros ejemplos europeos, opina que algunas ciudades españolas han sido valientes y han transformado sus calles para favorecer el uso cotidiano de la bicicleta: San Sebastián, Barcelona, Sevilla, Pontevedra, Vitoria, etc.

Román reconoce que Santander ha avanzado al instalar rampas para salvar, en parte, la complicada orografía de la ciudad y creando algunos carriles bici vertebradores. Como pasos indispensables para continuar en esa dirección, cree imprescindible la creación de un carril bici en General Dávila, la conexión Cazoña-Cuatro Caminos-Paseo de Pereda, rediseñar los viales y, sobre todo, educar desde las instituciones locales y autonómicas. La idea es conseguir que los ciudadanos entiendan y apoyen políticas y presupuestos que prioricen las inversiones en el transporte público, el fomento del uso de la bicicleta y defiendan los derechos de los peatones.

Hoy el sentido común es revolucionario, así son nuestros tiempos.

 

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Todos conocemos La Cocina Económica por la estupenda labor que realiza con su comedor social, pero hemos querido acercarnos a Manipulados Solidarios, la marca comercial de la casa que vende sus productos en la calle Guevara 29 con la etiqueta “100% solidario”. Belén es la encargada de costura en La Cocina Económica y trabaja aquí desde hace ocho años, es estilista de moda y su labor se centra en la formación y en el control de calidad del trabajo de confección textil que allí se realiza.

En la Cocina Económica forman a personas en riesgo o situación de exclusión social que buscan una salida laboral. Aquí elaboran alpargatas, encuadernan álbumes, cajas de cartón personalizadas… pero hemos prestado una especial atención al grupo de hombres de Camerún, Congo y Guinea que, ahora que llega el comienzo del curso escolar, se afanan en terminar los babis que están confeccionando para varios colegios de la ciudad.

Nuestro mundo está lleno de contradicciones. Pocas cosas infunden tanta ternura como un babi escolar y da gusto observar el proceso para elaborarlos rodeados de hilos de colores, botones y telas de cuadritos. Sin embargo, a la vez que escuchamos a estos hombres hablar de pespuntes, canesús o de remallar la tela, nos cuentan sus duras historias personales que hablan de pobreza, desarraigo, sus viajes a través del desierto, en cayucos, la exclusión al llegar a Europa… Belén, afortunadamente, nos habla también de fraternidad y trabajo de calidad.

Detrás de un babi está una niña o un niño, una educación que comienza y el futuro que estamos cosiendo entre todos para las próximas generaciones, puntada a puntada.

 

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Este es Floren, agricultor y ganadero en la granja ecológica La fuentuca de Tezanos de Villacarriedo y vecino nuestro los jueves de cada semana. Colabora en la asociación Efecto Ecológico asesorando en el cuidado de los huertos del Centro de Acogida de Santander, espacio creado por el Ayuntamiento de Santander para atender a ciudadanos con dificultades socioeconómicas expuestos a la soledad y a la exclusión. Compartimos instalaciones en Candina, así que no hemos tenido más que asomarnos por la ventana de la cocina de nuestro catering para hacerle esta entrevista.

Cuéntanos qué es Efecto Ecológico

En su día lo pusieron en marcha Pablo Herrero y Luigi González, comprometidos con la alimentación saludable y sostenible. Efecto Ecológico es una asociación de productores y consumidores (más de cien personas) que pretende conseguir una conciencia real de todos sus socios en algo tan básico y fundamental como es nuestra alimentación. Cada mes organizamos una gnomada para que todos los socios se acerquen las fincas y conozcan cómo funcionamos y sepan lo que comen. Son reuniones de trabajo distendidas, familiares y con mucho gusto de pasar el día en el campo. Las fincas están en Riosapero, Vega de Pas, Tezanos, Cabezón, Vega de Villafufre, Laredo…. y los consumidores se abastecen en grupos satélites que están en diferentes puntos de Cantabria.

¿Cómo surgió la idea de colaborar con el Centro de Acogida de Santander?

Este proyecto ya está en funcionamiento desde hace 6 ó 7 años; a Efecto Ecológico le pareció interesante esta colaboración y también al Ayuntamiento de Santander, estamos muy satisfechos con los resultados. La colaboración va más allá de los huertos, también damos cursos de cocina aquí mismo, cursos para hacer espantapájaros…

¿Qué crees que aportan los huertos a las personas de este Centro que los trabajan?

Descanso. Sin duda les evade de los problemas que rondan su cabeza a diario. También el ambiente facilita la charla, el hacer amigos, comentan, preguntan, se aconsejan unos a otros… La media de edad está alrededor de los cincuenta años y prácticamente todos llegan sin conocimientos sobre horticultura, todo lo van aprendiendo aquí; también van aprendiendo a tener iniciativa, aquí llegan personas muy “trabadas”que se sienten anuladas por la sociedad. Yo les cuento mi vida, ellos la suya y así nos vamos entendiendo.