Examen de fin de curso

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Tal y como prometimos a principio de curso cuando hicimos en el comedor del colegio Cisneros el test de las verduras, hemos dejado para junio el examen más complicado: el test de los pescados. En esta ocasión hemos elegido el colegio Antonio Mendoza para colocar una pequeña pescadería en su comedor ante la mirada atónita de alumnos y monitoras. Precisamente estaban comiendo como segundo plato lomos de merluza fresca al horno, así que ha sido fácil introducir el tema y conseguir atraer su atención.

Bocartes, ojito, lirio, chicharro… uno a uno, los alumnos iban colocando las tarjetas con los nombres de los pescados en el lugar que creían correcto. Quizá porque no les llevamos a la pescadería, quizá porque muchos niños se están acostumbrando a ver siempre el pescado cortado en trozos, rebozado, muchas veces procesado, quizá porque no les estamos enseñando lo importante que es saber reconocer qué comemos… el caso es que, tal y como nos temíamos, apenas acertaban. Les retamos también a encontrar entre ellos el único pescado que no venía del mar y ninguno de los alumnos ha identificado a la trucha como tal. Estamos casi seguros de que si este test lo hubiéramos hecho en un centro de secundaria, se habrían obtenido resultados parecidos.

Viviendo en Santander, nuestros niños debieran estar familiarizados con el pescado, pero parece que no es así. La infancia es la mejor etapa para adquirir buenos hábitos y todos los que formamos parte de la comunidad educativa (profesores, madres y padres, monitoras de comedor, etc.) debiéramos reflexionar sobre el papel que jugamos en el aprendizaje y promoción de un estilo de vida y de consumo crítico y responsable.

Durante el próximo curso nuestro catering va a ofrecer a los colegios que atiende, una serie de talleres para que los alumnos reflexionen sobre sus hábitos de consumo, su repercusión sobre la salud y el entorno, aprendan a cocinar de manera saludable y a enlazar los alimentos con nuestra cultura gastronómica más cercana. Uno de esos talleres lo hemos llamado ¿Qué es un jargo? y lo impartirá Metrio, patrón de pesca apasionado que ha buscado durante cuarenta años lenguados, rapes, lubinas, sardas, bonitos, jargos y atardeceres en el Cantábrico y que tiene mucho que contar a las nuevas generaciones sobre la vida en el mar y la importancia de pescar de una manera sostenible.

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La Granja de Heras

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Hemos visitado el Centro Integrado de Formación Profesional de la Consejería de Educación “La Granja”, conocido en Cantabria como “La Granja de Heras”. Trescientos alumnos realizan sus estudios de ciclo medio y superior como técnicos de la familia profesional agraria, de manera presencial y a distancia. Sorprende su tamaño nada más entrar: 70 hectáreas que se destinaron en los años 40 a lo que se denominó Granja Modelo del Instituto de Colonización Agraria. Hemos recorrido durante dos horas estos terrenos en los que no se pone el sol, acompañados de Chema, secretario del Centro, ingeniero agrícola, pionero con veinte años de experiencia en producción ecológica y estupendo anfitrión.

En unas instalaciones con una clara huella de otro siglo, que se modernizan no sin dificultades, nos alegra ver cómo la apuesta por la producción y comercialización ecológica está tan presente en su oferta educativa ¡cuántos cambios habrán visto estas paredes hasta escuchar a los profesores del 2017 hablar a sus alumnos sobre los grupos de consumo!

Mientras Chema nos enseñaba cada área de especialización, un grupo de escolares de primaria visitaba la Granja de Heras bajo lo que llaman “Ruta ecológica”; los chiquitines podían acariciar a los ternerucos, ver cómo amamantaba mamá oveja, oler el compost, visitar la huerta ecológica y comprender de la mano de los profesionales de La Granja la importancia del cuidado del entorno. Conseguir que los niños se entusiasmen con lo que les enseñan estos profesores, los convertirá en mejores guardianes del campo cuando sean adultos y, quién sabe, quizá en futuros ecogranjeros a algunos de ellos.

Ahora que el Gobierno de Cantabria acaba de publicar el segundo borrador de la Estrategia de acción frente al cambio climático en Cantabria 2017-2030, y piden la participación de los ciudadanos antes de cerrar el documento, nuestro catering quiere apoyar firmemente una educación en la que la sostenibilidad y el consumo responsable entren de manera real y valiente en las aulas de nuestra comunidad autónoma.

Cuando ya llega el momento de dejar Heras, Chema saluda a dos jóvenes alumnos que pasan a nuestro lado. Comenta que ambos vienen de la remota Polaciones y están estudiando producción agropecuaria. Él sabe muy bien por qué es importante contárnoslo y no podía haber encontrado mejor despedida.

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Jornada sobre consumo agroecológico en Heras

Se nos ocurren muchas cosas para hacer un sábado primaveral como el de este fin de semana, pero un buen plan estuvo en Heras, a poquitos kilómetros de Santander. Bajo el título III Jornada de Consumo Agroecológico en Cantabria, personas de toda la región se reunieron para charlar sobre producción ecológica, modelos de cooperación entre familias y productores locales e iniciativas agroecológicas en Cantabria. El lugar escogido no pudo ser más adecuado: el Centro Integrado de Formación Profesional La Granja, que depende de la Consejería de Educación e imparte -entre otros cursos formativos- Producción agropecuaria y Producción agroecológica.

Fue una mañana de cercanía, debate y reflexión muy saludable en estos tiempos en los que apenas participamos con nuestra opinión e inquietudes como ciudadanos, más allá de dar un “me gusta” a un artículo o comentario.

Tras el sencillo pero suculento plato de lentejas que la organización ofreció por tres euros y que pudimos disfrutar en el descanso, llegó nuestra intervención en la jornada como invitados para hablar sobre Cómo introducir el producto ecológico y local en el comedor escolar. Lucía Zamora (Grupo Deluz y Compañía) y José Antonio Sánchez Raba (colegio Cisneros) fueron los encargados de ello, mientras que José Antonio Setién (AMPROS) se centró sobre todo en el papel protagonista que las personas con discapacidad tienen en el proyecto.

Pudimos constatar una vez más el interés que despierta nuestro catering y fueron muchas las preguntas posteriores a la exposición, preguntas que evidenciaron la preocupación de un sector de la población por la baja calidad del producto que ofrecen los comedores escolares a sus hijos.

Como no puede ser de otra manera en un evento que se celebre en fin de semana, las niñas y niños también fueron bienvenidos y, aunque ocupados en sus juegos, fueron toda una inspiración para los adultos que allí nos encontrábamos hablando de alimentación, salud y futuro. Uno de estos niños, Leonardo, se mostraba muy interesado en las cosas que allí se trataban: etiquetados, pesticidas, contaminación ambiental, cómo perjudican ciertos alimentos a nuestra salud… y en algún momento intervino diciendo: “Entonces la comida que nos dan es como la manzana de Blancanieves, que por fuera parecía bonita, pero tenía veneno dentro ¿no?”

Tras escuchar a Leonardo se nos ocurren dos preguntas: ¿se puede hacer mejor resumen de la jornada? Y la más importante ¿debemos dudar de la capacidad de los niños para entender las cosas y ser protagonistas de un cambio?

 

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Dame veneno

Tren Alvia Santander-Madrid. Un día de otoño precioso, aunque demasiado cálido para estas fechas. En unas horas asistiremos a la Jornada “Dame veneno”, cuyo objetivo…

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Huntington versus Santander

Que buena alimentación y salud van unidos ya lo sabemos todos. Que muchas veces miramos hacia otro lado, también. Pero cuando lo escuchas de boca de una eminencia como Valentín Fuster, parece como que te estuviera regañando tu padre.

El pasado jueves pudimos verle en el interesante documental “El estado de los obesos”, de La Sexta, y hablaba así sobre la relación entre alimentación saludable y escuela:

“… Esto va a cambiar. Yo creo que los niños van a ser un catalizador de los adultos; los niños tienen una gran influencia sobre sus padres. Cuando lleguen de la escuela les dirán a sus padres lo que han de comer, lo que no han de comer, el ejercicio que han de hacer, etc. Esto está ocurriendo ya en todos los proyectos que estamos llevando a cabo con niños.

La cultura va a entrar en un terreno de salud en los próximos años, no soy tan pesimista. El cambio ha de empezar en las escuelas. A esta edad, que es la ventana de la oportunidad, les enseñamos algo a los niños que va a quedar en su cerebro. ¿Qué va a ocurrir con estos niños cuando tengan veinte años? ¿tendrán una conducta distinta a la nuestra? Yo creo que sí.

Es una cultura, es la cultura de la salud. Esta cultura ha de entrar en todos los sistemas educativos del país; no es una cosa de gobiernos, es una responsabilidad ciudadana.“

 

Este señor, que no tiene ningún problema en charlar con Epi, Blas, Coco y Elmo sobre la importancia de la alimentación, con tal de llegar a los más pequeños y enseñarles unos correctos hábitos saludables para toda la vida, también nos inspira a nosotros.

Si bien es cierto que nuestro catering atiende diferentes comedores, a colectivos con distintas necesidades y con una horquilla amplísima de edades, siempre hemos estado especialmente atentos al poder transformador que puede tener una alimentación saludable en la escuela.

Todos los colegios de nuestra región tienen incluida, en mayor o menor medida, la alimentación saludable en su PGA y, en este nuevo curso que acaba de comenzar, nos hemos propuesto ofrecer distintas herramientas a los coles que atendemos para apoyar su labor educativa en este aspecto: experimentos, charlas con productores de Cantabria, juegos…

Para comenzar, un pequeño test de situación. Nos ha parecido interesante esta prueba que el cocinero Jamie Oliver realizó en una escuela de Huntington, EEUU, y la hemos trasladado al comedor del colegio Cisneros, de Santander. Para replicar el experimento hemos invitado a participar a diez niñas y niños de 1º y 2º de primaria que han intentado poner nombre a las hortalizas que les íbamos mostrando. El resultado ha sido bastante mejor que el del experimento de Jamie (desde luego tienen claro lo que es una patata y lo que es un tomate, no así nuestros amigos huntingonianos …¿se dirá así?), pero queda claro que tenemos que seguir haciendo pedagogía de la alimentación. Podemos empezar dejando a los niños que entren más a la cocina y pidiéndoles su ayuda para hacer la compra en el mercado (si se encargan ellos de calcular y pagar, las matemáticas son bonus track)

*Prometemos que otro día haremos una prueba con los mayores del colegio, mostrándoles ocho tipos de pescado del Cantábrico para que los identifiquen… nos tememos lo peor.

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